Empezar a patinar siendo una chica…

La primera vez que vas a un skatepark siendo chica, no siempre son los trucos lo que imponen. Te voy a contar con mi propia experiencia cuáles son los miedos para empezar.

Los motivos más frecuentes por los que NO empiezas a patinar

El skatepark no es solo un lugar donde se patina. Es un espacio social con reglas no escritas.

Cuando llegas por primera vez , especialmente siendo chica o principiante, lo primero que notas no son los trucos. Es el ambiente.

Hay dinámicas ya formadas: grupos que se conocen, riders con confianza, gente que ocupa el espacio con seguridad. Y aunque nadie te diga nada directamente, tu mente lo interpreta rápido.

Puedes pensar cosas como: “¿Estoy interrumpiendo?”, “¿Estoy en el sitio correcto?”, “¿Se nota que soy nueva?”

Este tipo de pensamientos te hacen estar incómoda en el skatepark, y hacen que no te puedas desenvolver libremente como te gustaría.

El scooter freestyle tiene una particularidad: es muy visible en el fallo.

En otros deportes puedes equivocarte sin tanta exposición. Aquí, cada intento ocurre en público, en un espacio compartido, donde los aciertos y los errores se ven en tiempo real.

Eso crea una mezcla muy específica de emociones como: emoción por aprender algo nuevo, frustración por no conseguirlo rápido, presión por compararte con quien está al lado.

El progreso en scooter no es lineal, es caótico, repetitivo y lento al principio, y hoy en día se espera conseguir todo rápidamente, incluido el progreso en scooter.

Además es un deporte que mucha gente asocia y considera solo para niños, y eso puede hacernos sentir que no es para nosotros, con otros como el skate hay mucha mayor aceptación social y no es tan incómodo empezar.

Cuando eres chica en un entorno mayoritariamente masculino, no hace falta que alguien diga nada para que lo sientas, es un conjunto de situaciones que impiden la comodidad.

Cuando eres chica en el scooter freestyle, muchas veces no pasa nada evidente.
Y aun así, se siente.

No es un comentario ni una barrera clara, es la sensación de ser minoría en un espacio donde todo ya parece definido. Eso genera una tensión interna difícil de explicar: «¿Estoy molestando?», «¿Se nota más cuando fallo?», «¿Tengo que demostrar algo antes de simplemente estar?

Esto influye en la forma que te mueves, ya que eres consciente de cómo te están percibiendo, por tanto: dudas de más, te observas de más y te cuesta soltarte. También podrían tratarte diferente solo por ser una chica, normalmente con amabilidad de más, como si fueras menos capaz y tuvieran que compensarlo.

Tienes que entender que no es una inseguridad sin motivo, es una respuesta natural a un entorno donde no está normalizado que chicas patinen. Esto acaba de tener sentido en el último punto.

Los referentes no solo inspiran. También permiten que algo parezca posible. Cuando no ves a nadie como tú en un entorno, tu mente interpreta que esto no es para ti.

En scooter, donde la mayoría de imágenes, vídeos y escenas muestran perfiles muy similares, la ausencia de diversidad crea una barrera invisible.

Hace muy pocos años que hay chicas que patinan y son conocidas mundialmente y que participan en concursos en las mismas condiciones que los chicos. Es muy importante colaborar en el mundo del scooter femenino, para que llegue un punto que la siguiente no tenga que cuestionarse todo ese tipo de cosas.

Cuando aparece un referente cercano, alguien real, accesible, humano; algo cambia: baja la duda, aumenta la intención de probar, se reduce la sensación de extrañeza y te quita las barreras de lo desconocido.

Porque lo que conecta no es la perfección, sino la identificación, ver a alguien que también empezó, que también dudó, que también se sintió fuera… convierte el “no sé si puedo” en “quizá sí”.

Empezar en el scooter freestyle no es solo aprender trucos, es aprender a moverte en un entorno nuevo, entender cómo funciona el proceso y encontrar tu sitio dentro de él.

El ambiente puede imponer al principio, pero con el tiempo deja de ser algo externo y se convierte en un espacio que también sientes tuyo.


El deporte puede parecer exigente, pero es precisamente esa dificultad la que hace que cada avance tenga valor real.

Ser chica en este entorno puede hacer que todo se sienta más visible o más intenso, pero eso no define hasta dónde puedes llegar. Solo describe el punto desde el que empiezas.

La clave está en darte el tiempo suficiente para entender, probar y quedarte, porque poco a poco, lo que al principio parecía ajeno cambia, el entorno se vuelve familiar, el miedo se vuelve parte del proceso y tú dejas de preguntarte si perteneces… para simplemente estar.

Se trata de empezar, seguir y construir tu propio camino dentro de algo que, aunque no lo parezca al principio, también tiene espacio para ti.

Si has llegado hasta aquí

Si sientes que quieres intentarlo, pero no sabes por dónde empezar… puedo acompañarte en el proceso. Me llamo Cris por si aún no me conocías, soy una chica que patina y me gustaría ayudarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio